9 dic. 2009

Henry, the smurf

Esto tendrá sabor a comida recalentada, pero para muchos devotos de esta disciplina investigativa, este caso realmente nos conmovió. En mi caso particular me llevó a incorporar la gnomología a mi ya arraigada ufología, nacida en mis contactos y viajes de los años 70. Pero esa es otra historia.

Recordando el caso....

...eran las tres de la tarde en un nublado y caluroso 17 de abril del 2000, en Santiago del Estero, un agente de policía de la localidad de Frías regresaba a su domicilio por la Plazoleta Antonio De La Vega cuando, repentinamente vio un ¨petiso¨ que identificó como a un niño, en plena hora de la siesta. Molesto porque el menor andaba solo por la zona en un horario tan contrario al uso y costumbre local, el oficial se acercó para recriminarlo con la firme intención de devolverlo a su domicilio, despertar y regañar a sus relajados pr
ogenitores, pero grande fue su sorpresa cuando el ¨pequeño¨ de extraña apariencia encendió sus ojos como llamas rojas fulgurantes. Reservado su nombre por expreso pedido de sus superiores (pero aparentemente se trataría de un tal "Agente Potti", el oficial comentó que todo pasó rápido y que de un momento a otro la figura desapareció, escabuyéndose en los matorrales y realizando gestos obcenos antes los ojos del estupefacto servidor público. Los posteriores rastrillajes de la zona, que incluyeron la presencia de canes de la división especial K9 "caschi lanudo" de la Policia de Santiago, no pudieron dar con el paradero del misterioso ser.

Pero todavía más impresionante resulta la experi
encia de otro policía, el Cabo Agüero en la localidad de Banda Varela en la Provincia de Catamarca, a pocos kilómetros de la capital provincial y a mas de 100 del primer hecho. El episodio ocurrió cuando Miguel Carlos Agüero ( 37 ) dijo haber visto un ¨duende¨que le habló y le dijo que venía a buscarlo de parte de Satanás. "Dice el patrón que vengas conmigo", asegura que le susurró en forma amenazante. Se desconoce si se trata del mismo ser, o si éste dispone de algún medio de transporte, o si viaja en transporte público de pasajeros. Lo cierto es que la semejanza entre ambos testimonios es notoria.

El hecho se registró en la subcomisaría de Banda Varela, y luego de un confuso episodio sucedido a la patrulla enviada a investigar el hecho, del cuál poco se sabe debido al hermetismo oficial, ésta debió ser transitoriamente clausurada para evitar una psicosis entre los uniformados, muchos de los cuales amenazaron con atrincherarse con armas y pizza hasta que se hiciera presente el ministro Arslanián. Sin embargo, al aclararles que el ministro era de otra provincia, se conformaron con la seguridad que les prestó la presencia de Crónica TV. Según indicó el parte oficial enviado por la comisaría tercera de la que depende la subcomisaría aludida, a la 1,30 AM se despachó un móvil al lugar ya que durante tres oportunidades se había intentado establecer comunicación con el agente de consigna en la dependencia infructuosamente. A su arribo pudieron constatar que Agüero se hallaba sin aparente conocimiento, al lado de una carnicería, sentado en una silla y los ojos abiertos mirando el techo; tratando de animarlo el agente reaccionó y al momento comenzó a gritar ! me viene a buscar! señalando el vacío. Presa de un shock nervioso con agudos signos de alteración fue trasladado al hospital más cercano donde se realizó un análisis de sangre para determinar la posibilidad de una intoxicación, aunque no se hallaron evidencias de la presencia de substancias que produjeran alucinación. Según el informe médico, Agüero ingreso al hospital con una crisis ¨estereoforme¨ y durante un tiempo del total de su internación deliraba haciendo referencia a ¨una persona enana que había hablado con él¨. Sus compañeros también debieron ser atendidos con síntomas similares.
En el periodo que circulo la noticia, fallecieron de causas desconocidas 13 personas en la zona, las cuales tenian marcas extrañas en la piel, pero ninguna herida. Posteriormente se estableció que las manchas eran simple mugre, y posteriormente en 4 casos se estableció que fue muerte natural, en 6 que fue producto de misteriosos politraumatismos (que luego se verifico que eran productos de accidenes de tánsito). Sin embargo, en tres casos, se trató de suicidios. Aunque en dos de ellos se verificó que fueron asesinados por
familiares para cobrar el seguro. Sin embargo, el caso restante permanece en el mas oscuro misterio. Aunque hay algunos que dicen que en realidad eran solo doce las muertes.

A partir de allí, el pitufo Enrique multiplicó sus apariciones en diversos parajes de Catamarca, santiago y Tucumán. Diversas son las historias que narran sus apariciones, sin embargo todos coinciden en su aspecto: a simple vista causa repugnancia, y a complicada vista, no se supo jamás pues nadie lo miró el suficiente tiempo. Mucho se dice acerca de su origen. Personas juran y perjuran que lo han visto. Muchos también dicen que es mentira. Sin embargo, todos coinciden que en caso de que exista, mide mas de un metro, no usa gorra y tampoco es azul, por lo que el apodo queda completamente fuera de lugar.


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